El Hacker se ha muerto... larga vida al Hacker!!!
Desde hace un tiempo a esta parte he observado cómo el espíritu hacker se institucionalizó y comenzó su progresiva extinción, hoy acelerada por el uso de la inteligencia artificial. Este artículo no lo escribo como detractor de la IA, sino más bien como un grito, un llamado a los orangutanes digitales de todas las eras.
Antes buscábamos formas de hacer o crear cosas, de modificar MySpace, de chusmear dentro de servidores, de leer incontables horas no para ser más académicos, ni para el asado de los domingos, sino para tratar de entender la tecnología. Crackeábamos juegos (no digo que estuviera bien, pero éramos niños), y tampoco pretendo con esto hacer de cuenta que todo tiempo pasado fue mejor, sino traer un punto a la mesa.
Señoras y señores, nos hemos burocratizado y ahora cualquiera nos mira de lejos y se ríe, porque cada vez que queremos algo se lo pedimos a Claudia, o a Geminina, u Openina, o Dios no lo permita, a Deep Sick. Ya sé que todo esto suena muy boomer; de hecho, ni siquiera me considero a mí mismo como hacker, sino más bien un amante de esa cultura que tantos buenos momentos nos dio.
Es hora de sacudirse la tierra de los hombros, de remangarse los pantalones y meterse al barro. Hora de programar tu propio módulo de kernel, tu propio OS, tu propio videojuego; armá ese lab con cosas viejas o en desuso. Agarrá ese router viejo que no tiene que estar expuesto, comprate un soldador de estaño y unos destornilladores, y abrilo. Quemá un par de transistores, reviví una laptop vieja con Linux sin GUI. Es casi como volver a hacer ejercicio después de los 45... duele, pero es bueno.
Las señales:
Todo tendrá IA, te guste o no, y eso para muchos será un alivio total... ya no habría que pensar mucho, solo pedir y listo. Para otros nos mueve la fibra porque solo lo vemos como una herramienta que debe ser utilizada con un propósito específico; no es un amigo, no es algo “maravilloso”, solo un montón de unos y ceros que hay que entender para retomar el control. Aunque claramente algunos ya se perdieron y no volverán, porque pensar... duele.
Por mi parte seguiré acá, haciendo lo que predico para no caer en demagogia. Todos los días me obligo a leer algo nuevo, pero todos los días trabajo construyendo mi propio espacio, y si llega el día en que nos bajan la llave... tendré un lugar donde seguir operando.
